En múltiples ocasiones se emplea, para hablarles a los
adultos mayores, diminutivos o se acaba por llamarlos “abuelos” sin que haya
parentesco. Según los especialistas, este trato se debe a que existe una imagen
negativa de la vejez, que está más asociada a la enfermedad que a las
capacidades reales.
Títulos como el de “Tercera Edad” y “Adulto Mayor” han
venido a reemplazar al título de Anciano que en tiempos pasados era tan
respetado, como respetados eran aquellos que alcanzaban una avanzada edad, pues
se les consideraba sabios y triunfadores frente a las dificultades de la vida.
En nuestros tiempos ya no se plantea la posibilidad de tener
una Gerusía, aquel órgano de gobierno de la antigua Esparta formado por un
consejo de veintiocho ancianos mayores de sesenta años, más los dos reyes que
se intentó replicar en el “Conseil des Anciens” de la Revolución Francesa.
Claro que esa era una época en la que se acuña el
término “Chapeau” que pasa a nuestro idioma como una forma de elogio hacia
alguien, y lógicamente hace referencia al sombrero, es decir, “quitarse el
sombrero”, cosa que se hacía al ver pasar a una persona de avanzada edad como
un reconocimiento.
Hoy en día, imaginamos que los ancianos se encuentran
incapacitados para lo que son avances tecnológicos, que están en hermosas
“casas de reposo”, que ocupan las salas y consultorios de los hospitales, o que
se desplazan en sillas de rueda por los parques de nuestras ciudades. Eso sin
contar con la terrible costumbre de imaginarlos a todos con Enfermedad de
Alzheimer o Demencia.
Nada más lejos de aquello, los ANCIANOS de nuestros días son
personas que han cumplido 60 años en países como el nuestro y 65 en países
desarrollados. Son personas que en su gran mayoría, un 70%, no presentan
dependencia de tipo física o mental, ni siquiera de tipo social como puede
pasar con personas de cualquier grupo etario.
Estas personas están caminando por las calles, están
haciendo sus compras, trabajando, manteniendo sus casas y familias,
comunicándose por E-mail, cuidando de los nietos, brindando su experiencia. Son
personas que en países como el nuestro, muchas veces siguen siendo la cabeza
del hogar. Personas que cuando olvidan algo tienen derecho a ser llamadas
distraídas como se hace con los más jóvenes y no decirles que “les alcanzó el
alemán”.
Por ese motivo la Sociedad de Gerontología y Geriatría del
Perú, ha denominado a su Congreso Intercontinental de setiembre, “Revalorizando
al Adulto Mayor”, en un intento por congregar a una serie de especialistas en
torno a lo que esto significa. Contando con su apoyo, con el de la Sociedad
Argentina de Gerontología y Geriatría, la Sociedad Uruguaya de Gerontología y
Geriatría y con el Auspicio del Comité Latinoamericano y del Caribe (COMLAT),
comité para nuestra región de la International Association of Gerontology
and Geriatrics (IAGG), estamos lanzando en Perú, un concurso de fotografía para
estudiantes de medicina en el que nos muestren con una imagen lo que para ellos
es una Persona Adulto Mayor Activa.
Esta campaña la realizamos con el doble propósito de
incentivar en los futuros médicos el interés por la Geriatría, y mostrar
al público en general que existe un mayoritario número de personas adulto
mayores que se mantiene activa y participando de la recuperación social y
económica de nuestro país.
Rescatemos el valor de la experiencia en el terreno laboral,
reconozcamos el esfuerzo de quienes no contaron con los instrumentos que hoy
hacen más fácil nuestras vidas, pero que gracias a ellos hoy podemos tenerlos,
demos una mirada a nuestro alrededor y contemos cuantos mayores de 60 años
conocemos que caminan por la calle, conducen autos, trabajan y hacen sus
compras por sí mismos, luego contemos cuantos de los que conocemos
están postrados o incapacitados mentalmente.
Recuerden los más jóvenes que cuando aplaudían con furor en
el Concierto de Kiss en el Estadio Nacional de Lima, tenían al frente a Gene
Simmons (61 años) y Paul Stanley (58 años), recientemente nos enteramos que el
Ex Beatle Paul McCartney no vendrá a Lima en lo que serán, al parecer,
sus últimos conciertos en vivo, Paul tiene 68 años. Así como la música, el arte
en todas sus expresiones nos brinda exponentes de mayor calidad y madurez, el
campo de la literatura, la investigación y la ciencia, nos demuestra día a día
que la edad no es una traba para ser el mejor.
Fuente: Revista: EDAD DE ORO